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 EL MUNDO

PA’ QUE ARDAN

LOS FUEGUITOS...

 

PA’ QUE ARDA

LA VIDA...

Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia, pudo subir el cielo.

A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado, desde arriba, la vida humana.

Y dijo que somos un mar de fueguitos.

El mundo es eso –revelo-. Un montón de gente, un mar de fueguitos.

Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás.

No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes fuegos chicos y fuegos de colores.

Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire a chispas.

Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman.

Pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende.

 

Eduardo Galeano.-

 

 

 

  NOTICIAS

 

 

07/07/06-CAMBIO CLIMATICO EN TIERRA DEL FUEGO

 

07/07/06-EMERGENCIA CLIMATICA EN TIERRA DEL FUEGO

 

03/07/06-TIERRA DEL FUEGO SALE DE LA CRISIS

 

 

 

 


 

 

Cambio climático en Tierra del Fuego

Nuestra provincia está entre las regiones en las que se esperan aumentos importantes de las precipitaciones en las próximas décadas, según proyecciones de los modelos climáticos mundiales. En ese contexto, los bosques se vuelven aún más importantes para nuestra calidad de vida. La inundación de la semana pasada fue una advertencia.

Río Grande (NL).- Entre el martes y jueves pasado llovió sobre el norte de la isla casi el doble del promedio de los últimos 10 años para todo el mes de junio - 48,3 mm en tres días, contra un promedio de 25,4 mm mensuales. Esos días, además, se registraron temperaturas medias mucho más altas de lo habitual, llegando a 6,8º en lugar del -0,1º promedio para junio.
Las consecuencias son por todos conocidas: deshielos extemporáneos y la peor inundación en la zona de la que se tenga memoria. Río Grande quedó sin agua durante tres días, y si bien no hubo pérdidas humanas que lamentar, el agua se llevó varios tramos de caminos, y centenares de ovejas y vacas.

A prepararse

El clima está cambiando desde hace miles de años. En realidad, nunca ha dejado de cambiar: la historia de la Tierra es en gran medida la historia del avance y retroceso periódico de los hielos. La inundación de la semana pasada bien podría enmarcarse en este lento proceso global, donde se dan ciclos naturales de mayores y menores temperaturas y precipitaciones.
Pero la historia hoy es más compleja. La ciencia ha detectado una incidencia humana significativa en la composición química de la atmósfera, con consecuencias sobre el clima mundial. La acción del ser humano está acelerando los tiempos de la naturaleza.

Los científicos no están de acuerdo sobre cómo exactamente cambiará el clima en las distintas regiones del mundo. Pero sí coinciden en que la temperatura y la precipitación promedio mundial aumentarán durante este siglo. De acuerdo con el último informe del panel científico mundial sobre cambio climático, en las próximas décadas “se proyecta que habrá un aumento de los promedios mundiales de vapor de agua, evaporación y precipitaciones,” con regiones que se volverán más secas y otras más húmedas. Tierra del Fuego está entre las regiones en las que se esperan aumentos importantes de las precipitaciones.
Según Osvaldo Canziani, experto argentino en climatología y miembro del panel científico mundial, “la intensificación de los procesos atmosféricos se debe a factores vinculados al Océano Atlántico. En las últimas décadas, no sólo ha aumentado notablemente la tasa de evaporación de agua de mar, sino que también ha incrementado marcadamente el contenido de agua precipitable y la inestabilidad de las masas de aire que, desde el océano, se desplazan sobre el litoral argentino. Los cambios en la circulación atmosférica, debidos al calentamiento terrestre, hacen ahora más frecuente esta irrupción de aire húmedo sobre el litoral argentino.”
Habrá entonces que estar preparados para recibir más lluvias y más calor, además de un aumento del nivel del mar por la expansión del agua debida al calor.
También habrá que estar preparados para la posibilidad de ver más eventos climáticos extremos. En todo el mundo, el número de inundaciones, incendios y huracanes, por ejemplo, está en aumento. En parte, porque cada vez hay más información, pero fundamentalmente porque la frecuencia es cada vez mayor. Con el cambio climático, se espera que esta tendencia se confirme (ver gráfico).

La lección que no queremos aprender

El pasado sábado, apenas comenzábamos a emerger del desastre, el intendente de Tolhuin desvinculaba las inundaciones de la deforestación en la isla. En declaraciones a la radio, el intendente aseguró que la inundación no tenía nada que ver con el bosque, sino sólo con la cantidad de lluvia. Como si no hubiera relación entre una cosa y la otra.
Desvincular inundaciones y deforestación en Tierra del Fuego sin contar con elementos de sustentación es, como mínimo, temerario. Aún cuando esta vez la deforestación no haya sido una causa mayor de las inundaciones, cosa que aún debe estudiarse, la relación entre suelos, cobertura vegetal y clima está científicamente establecida y es bien conocida mundialmente.
Además de influir sobre el clima mismo, los ecosistemas de bosques y los turbales regulan la cantidad y calidad del agua que fluye en la cuenca del río Grande. Las raíces de los árboles ‘bombean’ agua desde el suelo para ser utilizada por las plantas, lo que reduce la humedad del suelo, y los bosques tienden a moderar la tasa de escorrentía proveniente de las lluvias, reduciendo los caudales durante las crecidas. Una función similar cumplen los turbales, con su capacidad para retener agua.
Más aún, la ciencia tiene establecido que ecosistemas como estos también moderan los efectos de los eventos climáticos extremos, afectando tanto la probabilidad de que ocurran como su severidad: a menor deforestación y perturbación de los humedales, menores serán las probabilidades de inundaciones graves.
Esta función de regulación hídrica de los ecosistemas se está volviendo cada vez más importante, y la provincia carece de una política al respecto.
El problema forestal de la provincia es conocido y ha sido ampliamente reportado. Tierra del Fuego es la segunda productora de madera de la Patagonia, luego de Chubut (36% y 43% respectivamente), y la tendencia es creciente: de 41.000 toneladas de madera en 2003 pasamos a producir 52.000 toneladas en 2004, según datos de la Secretaría de Ambiente de la Nación (ver gráfico).
El Instituto Nacional de Estadísticas y Censos señala que Tierra del Fuego tenía, al año 1998 (último dato disponible), una superficie boscosa de aproximadamente 437.000 has. y unas 390.000 has. adicionales de tierras arboladas con ejemplares menores no aptos para aprovechamiento.
El nivel estimado de tala ronda las 1000 has. por año, lo cual, dadas las débiles instituciones forestales de la provincia, es sin duda una subestimación. Esta tasa, para las características del bosque fueguino, es considerada excesiva. Tierra del Fuego no es ajena al patrón que se observa a nivel nacional: en Argentina quedan apenas 33 millones de has. de bosque de las 105 millones que tenía a comienzos del siglo XX. Los bosques nativos que quedan son eliminados a una velocidad aproximada de 500 mil has. por año, según la Fundación Vida Silvestre Argentina.

¿Y entonces?

La inundación de la semana pasada fue una advertencia.
Se cruzan en Tierra del Fuego dos variables que afectan directamente la probabilidad de que vuelva a ocurrir, una que podemos controlar; y otra fuera de nuestro alcance.
Lo que está fuera de nuestro control es el cambio climático. Es un fenómeno global, a esta altura irreversible. Las autoridades de la provincia sólo pueden informarse debidamente, incorporar esta tendencia en sus planificaciones de desarrollo, tener una estrategia de adaptación de largo plazo y estar preparadas para prevenir desastres.
Lo que está claramente bajo nuestro control es lo que hacemos con los bosques y los turbales. Se sabe que el clima y los ecosistemas están relacionados. Se sabe que la salud de los ecosistemas y la calidad de vida están relacionadas. Y se sabe que no hay desarrollo social y económico que se sostenga sin instituciones sólidas.
Del manejo sustentable que se haga de los ecosistemas fueguinos dependerá la capacidad de nuestra provincia de evitar desastres en el futuro y de sustentar nuestro desarrollo.

Provincia23-07/07/06

 

 

FUNDACION FINISTERRAE – EMERGENCIA CLIMATICA EN TIERRA DEL FUEGO –Viernes 07/07/06

Este fenómeno “seguirá pasando cada vez más y con mayores consecuencias”

Para los referentes de la Fundación Finisterrae, la crisis por la que se vio afectada la provincia el pasado fin de semana se debió al cambio climático, a la deforestación, el mal manejo de la explotación de la turba y la mala planificación de la ruta nacional Nº 3.
La titular de esta entidad ambientalista, Graciela Ramaciotti, quien participó de las reuniones que se llevaron a cabo para encontrar una salida a la problemática, manifestó que "lamentablemente ahora se dan cuenta de lo que hace 20 años venimos diciendo y reclamando".
Sostuvo que para que se haya producido ese fenómeno hay varias razones. Por un lado "tenemos el cambio climático", como una cuestión general. A nivel local, destacó la deforestación del bosque nativo y como consecuencia "las nacientes quedan desguarnecidas, por lo que los ríos vienen con más fuerza y con mucho sedimento". También mencionó la utilización de los turbales, los cuales "en Tierra del Fuego tienen una muy importante función, teniendo en cuenta la conformación de la orografía, nuestra topografía y nuestra latitud", anotando que este recurso es fundamental para "la retención de las aguas que vienen de arriba". Finalmente, anotó que la ruta 3 "está mal construida", ya que "no se previeron estas situaciones, que no son frecuentes pero pueden estudiarse".
Recordó que una fenómeno similar ocurrió en el año 1950, aunque indicó que la nevada que había acumulada este año no era tan grande como la de aquella oportunidad. Así, manifestó que "estas grandes nevadas, con una descongelación abrupta como ocurrió la semana pasada, traen este tipo de consecuencias", y agregó que en aquel 1950 en Ushuaia "hubo una gran inundación con una avalancha de lodo".
Anunció que estas cosas "nos seguirán pasando cada vez más y con mayores consecuencias", por lo que alertó que "como somos nosotros los que estamos asentados allí, debemos tomar las previsiones del caso al desarrollar nuestras obras de infraestructura".
Respecto de la explotación de los turbales, explicó que se está extrayendo más de lo que se debería, teniendo en cuenta que "son un tesoro en sí mismo por la función ambiental que cumplen", y manifestó que "extraer la turba de los turbales es una barbaridad en este lugar", pero "tienen que pasar estas cosas para tomar conciencia de a qué nos estamos arriesgando".
Asimismo, insistió en que este fenómeno "nos debería servir como advertencia para poder cambiar radicalmente nuestras políticas sobre los recursos naturales", destacando en este sentido "muchas leyes que exigen un estudio de impacto ambiental previo al desarrollo de una acción sobre el medio ambiente". "Un estudio de impacto ambiental bien hecho debería haber previsto esta situación", y criticó el hecho de que "los estudios de impacto ambiental y las audiencias públicas las llevan a cabo como un mero trámite, sin tenerlas en cuenta seriamente".

El diario del fin del mundo (Ushuaia-Tierra del fuego)

 

Con ayuda nacional

Tierra del Fuego sale de la crisis

Lentamente la provincia comienza a salir de su peor crisis climática que cortó la Ruta Nº 3 en tres partes llevando al aislamiento terrestre entre las ciudades y dejó a la planta potabilizadora de agua de Río Grande fuera de servicio por tres días. El gobernador Hugo Cóccaro dictó la emergencia vial en la provincia en tanto el intendente de Río Grande Jorge Martín hizo lo propio en la ciudad con respecto al agua potable y puso en marcha el Comité de Emergencia. El ministro del interior Aníbal Fernández llegó el sábado a la provincia y se puso al frente de la situación poniendo a disposición de los fueguinos todos los recursos del Estado nacional para salir de la crisis. Cabe destacar que las autoridades realizaron acopio de agua mineral y la distribuyeron a la población. A última hora de ayer el Municipio levantó la emergencia y el Gobierno provincial restableció la circulación de la Ruta 3. Hoy a la mañana no habrá clases en los establecimientos escolares y en la mayoría de los privados de Río Grande.

Provincia23-03/07/06

 

 

 

 
 
 
 
 
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