|
Cambio
climático en Tierra del Fuego
Nuestra
provincia está entre las regiones en las que se
esperan aumentos importantes de las precipitaciones
en las próximas décadas, según proyecciones de
los modelos climáticos mundiales. En ese contexto,
los bosques se vuelven aún más importantes para
nuestra calidad de vida. La inundación de la semana
pasada fue una advertencia.
Río
Grande (NL).- Entre el martes y jueves pasado llovió
sobre el norte de la isla casi el doble del promedio
de los últimos 10 años para todo el mes de junio -
48,3 mm en tres días, contra un promedio de 25,4 mm
mensuales. Esos días, además, se registraron
temperaturas medias mucho más altas de lo habitual,
llegando a 6,8º en lugar del -0,1º promedio para
junio.
Las consecuencias son por todos conocidas: deshielos
extemporáneos y la peor inundación en la zona de
la que se tenga memoria. Río Grande quedó sin agua
durante tres días, y si bien no hubo pérdidas
humanas que lamentar, el agua se llevó varios
tramos de caminos, y centenares de ovejas y vacas.
A prepararse
El clima está cambiando desde hace miles de años.
En realidad, nunca ha dejado de cambiar: la historia
de la Tierra es en gran medida la historia del
avance y retroceso periódico de los hielos. La
inundación de la semana pasada bien podría
enmarcarse en este lento proceso global, donde se
dan ciclos naturales de mayores y menores
temperaturas y precipitaciones.
Pero la historia hoy es más compleja. La ciencia ha
detectado una incidencia humana significativa en la
composición química de la atmósfera, con
consecuencias sobre el clima mundial. La acción del
ser humano está acelerando los tiempos de la
naturaleza.
Los
científicos no están de acuerdo sobre cómo
exactamente cambiará el clima en las distintas
regiones del mundo. Pero sí coinciden en que la
temperatura y la precipitación promedio mundial
aumentarán durante este siglo. De acuerdo con el último
informe del panel científico mundial sobre cambio
climático, en las próximas décadas “se proyecta
que habrá un aumento de los promedios mundiales de
vapor de agua, evaporación y precipitaciones,”
con regiones que se volverán más secas y otras más
húmedas. Tierra del Fuego está entre las regiones
en las que se esperan aumentos importantes de las
precipitaciones.
Según Osvaldo Canziani, experto argentino en
climatología y miembro del panel científico
mundial, “la intensificación de los procesos
atmosféricos se debe a factores vinculados al Océano
Atlántico. En las últimas décadas, no sólo ha
aumentado notablemente la tasa de evaporación de
agua de mar, sino que también ha incrementado
marcadamente el contenido de agua precipitable y la
inestabilidad de las masas de aire que, desde el océano,
se desplazan sobre el litoral argentino. Los cambios
en la circulación atmosférica, debidos al
calentamiento terrestre, hacen ahora más frecuente
esta irrupción de aire húmedo sobre el litoral
argentino.”
Habrá
entonces que estar preparados para recibir más
lluvias y más calor, además de un aumento del
nivel del mar por la expansión del agua debida al
calor.
También habrá que estar preparados para la
posibilidad de ver más eventos climáticos
extremos. En todo el mundo, el número de
inundaciones, incendios y huracanes, por ejemplo,
está en aumento. En parte, porque cada vez hay más
información, pero fundamentalmente porque la
frecuencia es cada vez mayor. Con el cambio climático,
se espera que esta tendencia se confirme (ver gráfico).
La lección que no queremos aprender
El pasado sábado, apenas comenzábamos a emerger
del desastre, el intendente de Tolhuin desvinculaba
las inundaciones de la deforestación en la isla. En
declaraciones a la radio, el intendente aseguró que
la inundación no tenía nada que ver con el bosque,
sino sólo con la cantidad de lluvia. Como si no
hubiera relación entre una cosa y la otra.
Desvincular inundaciones y deforestación en Tierra
del Fuego sin contar con elementos de sustentación
es, como mínimo, temerario. Aún cuando esta vez la
deforestación no haya sido una causa mayor de las
inundaciones, cosa que aún debe estudiarse, la
relación entre suelos, cobertura vegetal y clima
está científicamente establecida y es bien
conocida mundialmente.
Además de influir sobre el clima mismo, los
ecosistemas de bosques y los turbales regulan la
cantidad y calidad del agua que fluye en la cuenca
del río Grande. Las raíces de los árboles
‘bombean’ agua desde el suelo para ser utilizada
por las plantas, lo que reduce la humedad del suelo,
y los bosques tienden a moderar la tasa de escorrentía
proveniente de las lluvias, reduciendo los caudales
durante las crecidas. Una función similar cumplen
los turbales, con su capacidad para retener agua.
Más aún, la ciencia tiene establecido que
ecosistemas como estos también moderan los efectos
de los eventos climáticos extremos, afectando tanto
la probabilidad de que ocurran como su severidad: a
menor deforestación y perturbación de los
humedales, menores serán las probabilidades de
inundaciones graves.
Esta función de regulación hídrica de los
ecosistemas se está volviendo cada vez más
importante, y la provincia carece de una política
al respecto.
El problema forestal de la provincia es conocido y
ha sido ampliamente reportado. Tierra del Fuego es
la segunda productora de madera de la Patagonia,
luego de Chubut (36% y 43% respectivamente), y la
tendencia es creciente: de 41.000 toneladas de
madera en 2003 pasamos a producir 52.000 toneladas
en 2004, según datos de la Secretaría de Ambiente
de la Nación (ver gráfico).
El Instituto Nacional de Estadísticas y Censos señala
que Tierra del Fuego tenía, al año 1998 (último
dato disponible), una superficie boscosa de
aproximadamente 437.000 has. y unas 390.000 has.
adicionales de tierras arboladas con ejemplares
menores no aptos para aprovechamiento.
El nivel estimado de tala ronda las 1000 has. por año,
lo cual, dadas las débiles instituciones forestales
de la provincia, es sin duda una subestimación.
Esta tasa, para las características del bosque
fueguino, es considerada excesiva. Tierra del Fuego
no es ajena al patrón que se observa a nivel
nacional: en Argentina quedan apenas 33 millones de
has. de bosque de las 105 millones que tenía a
comienzos del siglo XX. Los bosques nativos que
quedan son eliminados a una velocidad aproximada de
500 mil has. por año, según la Fundación Vida
Silvestre Argentina.
¿Y entonces?
La inundación de la semana pasada fue una
advertencia.
Se cruzan en Tierra del Fuego dos variables que
afectan directamente la probabilidad de que vuelva a
ocurrir, una que podemos controlar; y otra fuera de
nuestro alcance.
Lo que está fuera de nuestro control es el cambio
climático. Es un fenómeno global, a esta altura
irreversible. Las autoridades de la provincia sólo
pueden informarse debidamente, incorporar esta
tendencia en sus planificaciones de desarrollo,
tener una estrategia de adaptación de largo plazo y
estar preparadas para prevenir desastres.
Lo que está claramente bajo nuestro control es lo
que hacemos con los bosques y los turbales. Se sabe
que el clima y los ecosistemas están relacionados.
Se sabe que la salud de los ecosistemas y la calidad
de vida están relacionadas. Y se sabe que no hay
desarrollo social y económico que se sostenga sin
instituciones sólidas.
Del manejo sustentable que se haga de los
ecosistemas fueguinos dependerá la capacidad de
nuestra provincia de evitar desastres en el futuro y
de sustentar nuestro desarrollo.
Provincia23-07/07/06
FUNDACION FINISTERRAE –
EMERGENCIA CLIMATICA EN TIERRA DEL FUEGO –Viernes
07/07/06
Este
fenómeno “seguirá pasando cada vez más y con
mayores consecuencias”
Para los referentes de la Fundación
Finisterrae, la crisis por la que se vio afectada la
provincia el pasado fin de semana se debió al
cambio climático, a la deforestación, el mal
manejo de la explotación de la turba y la mala
planificación de la ruta nacional Nº 3.
La titular de esta entidad ambientalista, Graciela
Ramaciotti, quien participó de las reuniones que se
llevaron a cabo para encontrar una salida a la
problemática, manifestó que "lamentablemente
ahora se dan cuenta de lo que hace 20 años venimos
diciendo y reclamando".
Sostuvo que para que se haya producido ese fenómeno
hay varias razones. Por un lado "tenemos el
cambio climático", como una cuestión general.
A nivel local, destacó la deforestación del bosque
nativo y como consecuencia "las nacientes
quedan desguarnecidas, por lo que los ríos vienen
con más fuerza y con mucho sedimento". También
mencionó la utilización de los turbales, los
cuales "en Tierra del Fuego tienen una muy
importante función, teniendo en cuenta la
conformación de la orografía, nuestra topografía
y nuestra latitud", anotando que este recurso
es fundamental para "la retención de las aguas
que vienen de arriba". Finalmente, anotó que
la ruta 3 "está mal construida", ya que
"no se previeron estas situaciones, que no son
frecuentes pero pueden estudiarse".
Recordó que una fenómeno similar ocurrió en el año
1950, aunque indicó que la nevada que había
acumulada este año no era tan grande como la de
aquella oportunidad. Así, manifestó que
"estas grandes nevadas, con una descongelación
abrupta como ocurrió la semana pasada, traen este
tipo de consecuencias", y agregó que en aquel
1950 en Ushuaia "hubo una gran inundación con
una avalancha de lodo".
Anunció que estas cosas "nos seguirán pasando
cada vez más y con mayores consecuencias", por
lo que alertó que "como somos nosotros los que
estamos asentados allí, debemos tomar las
previsiones del caso al desarrollar nuestras obras
de infraestructura".
Respecto de la explotación de los turbales, explicó
que se está extrayendo más de lo que se debería,
teniendo en cuenta que "son un tesoro en sí
mismo por la función ambiental que cumplen", y
manifestó que "extraer la turba de los
turbales es una barbaridad en este lugar", pero
"tienen que pasar estas cosas para tomar
conciencia de a qué nos estamos arriesgando".
Asimismo, insistió en que este fenómeno "nos
debería servir como advertencia para poder cambiar
radicalmente nuestras políticas sobre los recursos
naturales", destacando en este sentido
"muchas leyes que exigen un estudio de impacto
ambiental previo al desarrollo de una acción sobre
el medio ambiente". "Un estudio de impacto
ambiental bien hecho debería haber previsto esta
situación", y criticó el hecho de que
"los estudios de impacto ambiental y las
audiencias públicas las llevan a cabo como un mero
trámite, sin tenerlas en cuenta seriamente".
El
diario del fin del mundo (Ushuaia-Tierra del fuego)
Con
ayuda nacional
Tierra
del Fuego sale de la crisis
Lentamente
la provincia comienza a salir de su peor crisis
climática que cortó la Ruta Nº 3 en tres partes
llevando al aislamiento terrestre entre las ciudades
y dejó a la planta potabilizadora de agua de Río
Grande fuera de servicio por tres días. El
gobernador Hugo Cóccaro dictó la emergencia vial
en la provincia en tanto el intendente de Río
Grande Jorge Martín hizo lo propio en la ciudad con
respecto al agua potable y puso en marcha el Comité
de Emergencia. El ministro del interior Aníbal
Fernández llegó el sábado a la provincia y se
puso al frente de la situación poniendo a
disposición de los fueguinos todos los recursos del
Estado nacional para salir de la crisis. Cabe
destacar que las autoridades realizaron acopio de
agua mineral y la distribuyeron a la población. A
última hora de ayer el Municipio levantó la
emergencia y el Gobierno provincial restableció la
circulación de la Ruta 3. Hoy a la mañana no
habrá clases en los establecimientos escolares y en
la mayoría de los privados de Río Grande.
Provincia23-03/07/06
|