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PA’
QUE ARDAN
LOS
FUEGUITOS...
PA’
QUE ARDA
LA
VIDA...

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Un
hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia, pudo subir el cielo.
A
la vuelta, contó. Dijo que había contemplado, desde arriba, la vida
humana.
Y
dijo que somos un mar de fueguitos.
El
mundo es eso –revelo-. Un montón de gente, un mar de fueguitos.
Cada
persona brilla con luz propia entre todas las demás.
No
hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes fuegos chicos y fuegos de
colores.
Hay
gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco,
que llena el aire a chispas.
Algunos
fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman.
Pero
otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin
parpadear, y quien se acerca, se enciende.
Eduardo
Galeano.-
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Por
si acaso |
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Por
si acaso... anduvieras por acá, y la luna cómplice de mi orgullo
no te dejara ver mi dolencia, esta que sobrellevo desde tu incomprensible ausencia.
Y
si para entonces el sol no hubiera acudido a mi pedido de brindarme
uno que otro rayito que alivie mi pesar, entre tanta opacidad.
O
si las indiferentes nubes continuaran negándome su llanto para
humedecer esta tierra agrietada, que débilmente aún sostiene mis
raíces, a pesar del viento que
sigue empecinado en hamacarme.
Por
si lograra su cometido aprovechándose de mi debilidad y desgano de
tanto llamarte y esperarte en vano.
Por
si acaso... anduvieras por acá, y a pesar de ello los parásitos y
hongos lograran alcanzar mi cúpula verde de esperanza, de brazos
abiertos anhelando recibir tu energía, de hojas anchas, carnosas,
abundantes como tus caricias, la recubrieran de coraza gris, sin
vida y no me conocieras.
Debes
saber que te he esperado hasta donde he podido, que hasta el árbol
más noble sabe cuidar de su último brote para seguir manteniendose
de pie.
Por
si acaso... anduvieras por acá, y no
llegara a tiempo tu abrazo, ese
que solías brindarme cuando me sentía abatida, debes saber que has
sido mi savia y que te he amado como nunca antes.
Por
si acaso... anduvieras por acá. 
S.E.M.-13.01.'02.
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Ven
Mírame
tendida en la inmensidad de la cama,
que
me reclama la sombra de tu ausencia.
Veme
entregada al sueño de tu presencia.
Ven
amor mío... es tiempo del amor.
juega
con mi pelo en una brisa de tu viento patagónico, enrédalo en
tus manos que saben de caricias.
No
dejes que la escarcha paralice mis débiles latidos. Sólo necesita
de tus besos para seguir vibrando.
Junta
en tus manos el agua capaz de enjuagar mi tristeza.
Ven,
dame la mano y juntos busquemos la verdad en la esencia de este
amor.
Y
cuando la tempestad se desate... no temas amor, yo te cuidaré... te
pondré en mi regazo, y en un eterno abrazo, serás acogido.
Domi.-
13.01.’02.
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Eres como aquel
girasol abierto;
erguida, arrogante; siempre de cara al sol, siempre fiel a la esencia;
desplegando tus pétalos incendiarios; tu pasión furiosa, que avanza
desde tus raíces y estremece los cimientos de mi ser...
Anónimo.-
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Lo
Que Soy
Amanece
y de pronto comienzo a elevarme ...
Hoy
soy un colibrí, y
solo el vuelo constante me mantiene viva.
Disfruto
los paisajes, tocar justo en la esencia de cada ser que se cruza, guardando
la dulzura que me ofrecen
cuando
abren su presencia de par en par.
El
sol es espléndido y solo quiero existir,
disfrutar el aire, saborear todos los néctar y aspirar los
inseparables perfumes.
Suelo ser un mono,
y
ando por las horas haciendo
morisquetas a toda alma perdida que posa sus ojos en mí,
y
se entretienen mirando como yo subo, bajo, me enredo en los árboles, le
bailaba a alguna criatura que me llamo la
atención.
Se
quedan mirando gustosos algunos, otros envidiando tanta destreza,
están
los indiferentes y finalmente
aquellos que darían horas de su vida
por
encerrarme en sus cárceles tristes y frías,
solo
para apagar las chispas, que creen
ver, que dejo al caminar.
Pero
todo existe sin tiempo, sin medida.
Sólo
existen, como existen las flores, el arco iris y los portales mágicos.
Esos
mágicos portales por los cuales suelo cruzar
en
días como estos, perdiéndome en inmensos paisajes azules,
en
donde bailo la melodía más dulce, respiro el aire más puro,
mis
ganas juegan a la mancha, los sueños se me cuelgan del cuello y
las utopías más increíbles me hacen una escalera con sus manos para
que me asome solo un poquito y vea...
vea
qué posible es lo imposible.
S.
Barro ( 2003) |
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Para
Elcira, Chicha y tantas otras...
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Ella,
cada amanecer se viste
de fiesta, la Pachamama esa pasarela donde modela desde temprano.
Siempre se apresura a llegar, queriendo ganarle tiempo a ese encuentro
cotidiano con el sol, su piel con el transcurso de los años se ha vuelto mas
vulnerable ante la pujanza de los poderosos rayos que a veces la limitan a
volcar todas sus energías en la tarea diaria.
Sin
embargo las horas aventajadas no alcanzan y llega él, majestuoso, implacable
haciéndose notar, entonces suele buscar refugio en nubes viajeras que danzan a
su alrededor y que de vez en cuando lo cubren en muestra de colaboración,
dándole un respiro a su agobiado trajinar.
Ella,
agradecida levanta por un instante la mirada de la tierra y les guiña un ojito
como al pasar.
Sus
manos, hábiles, incansables, seleccionan la hierba nociva que se empecina en
confundirse con la siembra que la habrá de alimentar.
Se
pasea con total certeza por entre medio de los surcos, pareciera que lo hace
bajo el ritmo de alguna armonía que solo ella atiende, mientras va esquivando
el brote de las cepas casi sin acecharlas, como quien conoce de memoria un
mapa, como ella, que las supo plantar.
Ella, tiene esa bendita costumbre de andar esparciendo colores, pinceladas de
blanco impecable en la masa del pan, diversidad de verdes en las plantas,
rojos, amarillos de sus rosas, negro, rosa y tinta en las uvas.
Como
si imaginara espectadores observándola, sonríe, se da ánimo despacito y mima ese
suelo como si acariciara alguno de los retoños que parió a la vida.
Aún,
en esos días que le toca el riego, la agobiante tarea de limpiar las acequias,
no rezonga, da gracias mientras despeja el camino a esa agua que calmara la
sequedad de su tierra.
Si
hasta las mariposas le obsequian minutos de su breve vida, colmando de matices
su tranco entre la maleza.
Ella, es artífice exclusiva de su obra, se esmera cada año en injertar
inesperadas flores, las que darán el toque femenino a su creación, donde lo
esencial pasa por los viñedos, durazneros, perales, manzanales, ciruelos y las
higueras que serpentean el caminito que conduce a su preciado tesoro.
Posee la fuerza, el coraje, la constancia, el tesón y el amor suficiente para
seguir creyendo en lo que hace, en lo que hacia su madre cuando vivía.
Ella
honra y pondera a la naturaleza, es agradecida con quien le restituye de a
puchitos todos sus sudores.
Ella, solo descansa cuando las primeras luciérnagas antojadas a seducirse entre
sí, le anuncian que la noche ha llegado.
En
la ajada bomba, enjuaga sus manos y con ellas su cuerpo, contempla conmovida
como cada noche las estrellas en la inmensidad, cruza su mirada con la dama
luna y en un gesto casi invisible le retribuye, por alumbrar el camino que la
guiará de regreso a su morada
Ella, tiene ese encanto, esa magia, ese candor casi misterioso, de saberse
señora en el tablado de la madre tierra.
MES-20.03.01.
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Del
otro lado.
Ese
otro lado que pocos se
detienen a mirar.
Ese
lado que está casi negado, tal vez por sencillo, o por desnudo.
Ese
lado en que algunos prefieren no enterarse
de que existe.
Es
que ahí van los pobres recuerdos exiliados ya cansados de resistir, hasta
ser corridos a patadas por
corazones lastimados y ojos enlagunados.
Ahí
están los sueños tranquilos
esos que se cuentan con una sonrisa esperando que alguien más los crea,
para ser tan reales como el crepúsculo matutino.
Desde
allí se la puede ver a la luna agotada
de hacer el amor con el sol
que
se fue a dormir del otro lado después de tanto goce.
Debajo
de un sauce llorón
van a parar todas las lágrimas y
caen una por una contando sus historias, algunas desoladas,
otras apasionantes.
Allí
hay una cadena montañosa de amores a destiempo, desencontrados,
de
amores imposibles, abnegados amores.
En
el fondo de un lago hay una ciudad fingida que se fue formando con las
promesas incumplidas, el lado cobarde de la pasión y las mentiras
maravillosas.
Está
el tiempo aburrido porque allí las
hojas secas suenan
melodiosas,
las
estaciones no lo veneran , y las cosas siguen siendo hermosas
a
pesar de su caricia.
La
lluvia purifica, y el viento ordena.
El
calor reproduce mientras la
nieve quita lo tenebroso.
Y
allí estaba la locura
divagando acompañada por el amor ciego,
sentada
en una piedra gris y redonda, con pelos de colores,
sus
ojos brillante, sonrisa
amable, de cordones desatados,
cubierta
de cueros y plumas de animales sacrificados.
Fue
en ese lugar que dos almas de
tanto buscarse,
se
encontraron entre sueños descolgados, culpas incorrectas,
cartas
mágicas y castillos de
colores,
se
disolvieron invadidos por el
ruido
formando
el vacío del hueco terrenal,
donde
no hay música ni luz.
S.
Barro (junio 2003) |
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veme
|
aqui |
Veme
aquí.
Cual
un risco, con la apariencia de mole inquebrantable, soberbia y altiva
ante la
presencia del viento que inventa trucos y tretas, con afán de
flaquearme.
Veme
aquí.
Inmóvil,
impaciente, a la espera de tu llegada envuelto en espuma y sal.
Presintiendo
e imaginando de antemano tu invasión, rodeado de corales y algas.
Veme
aquí.
A
tu ritmo, entregada a tu juego de plena y bajamar.
Ansiando
tus olas, compañía de horas ya
establecidas.
Veme
aquí.
Dejándote,
disfrutándote, llenándome de vos.
Entregando
a conciencia en cada encuentro, trocitos de
coraza.
Veme
aquí.
Deseando
que tu frescura y humedad me invada completamente,
a
sabiendas de mis impurezas,
permitirte y consentirme,
que
te beneficies suavizando, irrumpiendo y modelando mis hoyitos.
Veme
aquí.
Saciando
mi sed ante tu presencia.
Exponiéndome,
a merced de tu fuerza y
energía toda.
Veme
aquí.
Con
mis afectos, responsabilidades y
emociones comprometidos todas.
Y
sin embargo...veme aquí.
S.M.**08.00.'00.
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| CONQUISTA |
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De ti me
ha conquistado
tu manera
sencilla de decir las cosas.
Tu lejanía
cuando callas
Y aun
entonces me dices algo.
La cálida
forma con que siempre me recibes.
Tus besos
intangibles y a pesar de eso candorosos.
El arrullo
de tus manos
ya
estrenadas de madre.
La
nostalgia de los recuerdos
que apenas
compartimos.
Tu amor
por ti,
tanto como
hacia los otros
que no
somos ni tu ni yo
ni solo
los más cercanos.
Y como no
también
tu herencia de siglos
mitad
primitiva, primigenia
mitad
aventurera, orgullosa
y esa alma
tuya tan indígena
y ni
hablar de tu piel mestiza
pero sobre
todo, esto
me ha
conquistado.
Tu afán
de no conquistarme
ni a nadie.
J.A.G.'00. |
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| Iluminen la
Tierra |
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Sol ese sol, donde
esta donde va, si se pierde, que colores habrá?
Veo a través del
grueso muro, a ese sol al que espero.
Creo que vendrá, pero
yo, no espero mas.
A pasado tanto tiempo, pero creo mucho mas ha de
pasar.
Cuando vea la luz, se
apagara este tiempo, que color quedara en su lugar?
Sol, que cruzas campos
de metal, tengo que volver a pensar, pero no puedo.
Volver a empezar desde
atrás, para ver a ese sol.
Creo que vendrá, pero
yo, yo no espero mas.
Ha pasado tanto
tiempo, creo que... mucho mas ha de pasar.
Cuando vea la luz,
parara este tiempo, que color quedara en su lugar?
Aquelarre.
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| Hoy
y mañana |
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Hoy es día de aire corrompido en el que
cuesta respirar,
como cuesta contener el llanto en las tristes despedidas.
Día de duelos, de huecos en el pecho como túneles.
De frías nevadas y vientos secos
Día de lágrimas corriendo desesperadas como arroyitos sin rumbo.
Día de saber que la primavera con sus flores, perfumes
y canto de pájaros es sólo una temporada.
Día triste y libre, libre de tus enredaderas,
de tus escaleras al infierno y tus
serpientes.
Día sin alas, sin olor a pasto.
De estar sin vos, de manos vacías.
Día sin colibríes revoloteando, ni mariposas azules.
De sin ganas. de abrazos con la nada
Día sin poemas, sin sol y sin luna.
Día sin acordes melodiosos, ni jardines.
De
cuervos hambrientos, de nube negras y viñedos secos.
Día de hojas estropeadas por el tiempo y el abandono
.
Es solo hoy, porque mañana...
Mañana las estrellas serán relucientes
Las luciérnagas formarán un nimbo para mí.
Los ruiseñores me darán la bienvenida.
Estaré lúcida y radiante.
Tendré amigos esperando con un vino oscuro como sangre,
seco como tu alma y cálido como tus manos.
Será día de brindar por la vida, por el cielo,
por el mar, por el amor y por el olvido.
Día de abrir nuevas ventanas.
De miradas pícaras y jazmines en el pelo.
Día de hierbas curativas y danzas milagrosas,
Así..., así será mi mañana.
Sandra Barro (mayo
de 2003).
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