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AGUA

ELEMENTO VITAL PARA LA VIDA

                   DONDE ENCONTRARLA 

Al margen del agua marina, salada e inutilizable directamente por el ser humano, el 75 por ciento del agua dulce se encuentra en estado sólido, formando parte de los glaciares y los casquetes polares. El 22 por ciento, aproximadamente, permanece embolsada bajo la superficie terrestre, conformando lo que conocemos como acuíferos subterráneos. El restante 3 por ciento son las aguas superficiales, compuesta básicamente por los ríos y los lagos. Este volumen es alimentado por unos 125.000 kilómetros cúbicos de precipitaciones anuales. De no ser así el agua dulce desaparecería del planeta en el plazo de unos cuantos años.

 

EN ARGENTINA

 

Para nosotros, habitantes de un país con abundantes recursos hídricos, agua es casi sinónimo de canilla. Basta con abrirlas y un caudal de liquido cristalino sale de estas en forma inmediata y permanente; hasta que un nuevo acto de voluntad decide lo contrario. El agua se esconde entonces, no sin antes despedirse con un agradable y rebosante goteo. Así de fácil la obtenemos, y con esa misma despreocupación la derrochamos y maltratamos, sin reparar en que se trata de uno de los elementos esenciales de la vida en la tierra.

Mirando a los caudalosos ríos Paraná y Uruguay, o el océano Atlántico, que baña nuestras costas, parecería que las canillas del planeta azul no van a dejar de manar nunca.Durante milenios, el volumen de agua de la corteza terrestre, se ha mantenido constante.Si se repartiera entre todos los habitantes del mundo a cada uno nos tocaría tanta cantidad que nos haría falta muchas vidas para beberla.Pero este reparto imaginario es, en realidad, ficticio.El 97 por ciento del agua es salada, por lo tanto inutilizable para el consumo humano, si se exceptúa alguna que otra actividad industrial, como la refrigeración de las centrales nucleares. De la cantidad restante, el 90 por ciento se encuentra en forma de hielo, en los casquetes polares y en los glaciares de las altas cadenas montañosas, por lo que tampoco se puede disponer de ella fácilmente.

La cosa no plantearía mayores problemas si no fuera porque esta hipotética repartija no existe y porque frecuentemente aquellos que poseen el agua se dedican a ensuciarla. Según los datos de la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura), el volumen del agua disponible es bajo en el 40 por ciento de los países.

Las previsiones son, pues, pesimistas. La sexta parte de la humanidad habita zonas áridas o semiáridas, de clima cálido y seco. Pero es que estas áreas están en constante crecimiento.

 

 Informe de la UNESCO2001.

El primer toque de atención acerca de la peligrosa degradación de los suelos en todo el planeta partió de un informe de las Naciones Unidas, en 1.948.La alarmante situación en el reflejada motivo la creación de un comité consultivo de la UNESCO y, posteriormente, una trascendental reunión de científicos y especialistas de todo el mundo en Argelia.

Este fue el germen de un importante programa de investigación sobre las tierras áridas, amparado por la UNESCO, a traves del cual se reunió una inteligente cantidad de datos que dieron lugar a la publicación de una treintena de libros. Esta documentación resulta, aun hoy, básica para entender el problema.

El principal factor a tener en cuenta es el acelerado crecimiento demográfico que soporta el mundo actualmente. Si, en 1975, dos hectáreas cultivadas eran suficientes para alimentar a cinco personas, para este 2001 esa misma superficie debería producir comida para ocho, algo que solo puede ser posible si disponemos de agua suficiente.

Estas razones llevaron a las Naciones Unidas a declarar los años ochenta Decenio Internacional del Agua Potable, sus objetivos era dos: proveer de agua potable a todos en 1990 y mejorar con ello las condiciones sanitarias de la población mundial; Hay que tener en cuenta que por ese entonces, el 80 por ciento de los casos de enfermedad estaban relacionados con el agua. Evidentemente, las pretensiones de tal objetivos eran demasiadas optimistas o habría que decir que la colaboración internacional, sobre todo por parte de los países desarrollados, no fue suficiente, el hecho es que los problemas derivados de la carencia o la contaminación de aguas no han hecho sino agudizarse y extenderse, alcanzando incluso a países que tradicionalmente han contado con reservas suficientes de este liquido vital.

Desde entonces, se han puesto en marcha numerosos proyectos que intentan paliar los efectos de la sequía y la desertificación de distintos lugares del Globo.

 

 

 

EL AGUA ES VIDA

 

¿ Los dinosaurios bebieron la misma agua que bebemos nosotros ?

Exáctamente. Aunque ni siquiera el primer hombre existía cuando los dinosaurios eran los amos de la Tierra, sí existia un elemento que a lo largo de millones y millones de años, ha unido  todos los seres vivientes de nuestro planeta: EL AGUA.

Cuando se formó, hace cuatro mil quinientos millones de años, la Tierra era una bola de magma en fusión con cientos de volcanes activos en su superficie. El magma, cargado de gases con vapor de agua, emergió a la superficie gracias a las constantes erupciones.

Luego la Tierra se enfrió, el vapor de agua se condensó y cayó nuevamente en forma de lluvia; así comenzó el ciclo del agua.

  La lluvia llenó las depresiones del planeta y creó los océanos.

Mil millones de años después, en los océanos se reunieron las sustancias químicas que darían origen a la vida: metano, hidrógeno y agua.

Desde entonces, la misma agua ha circulado una y otra vez en él planeta, originando y conservando la vida. Gracias al ciclo del agua, que constantemente purifica a este valioso elemento, hoy disfrutamos de la misma agua que bebieron los dinosaurios.

 

 

 

DOCE DIAS DE VIAJE DE UNA GOTA.

                  Desde el principio de los tiempos, el agua terrestre se encuentra en  constante  movimiento, manejada por el Sol y la fuerza de la gravedad, según un proceso  natural que recibe el nombre de ciclo hidrológico. Escojamos una peregrina molécula sumergida en las profundidades oceánicas.

               Al cabo de miles de años lograra ascender hasta la superficie donde el calor del Sol será capaz de liberarla a la atmósfera.

Una vez allí, a merced de los vientos, ascenderá hacia capas más altas, hasta que la perdida de calor le haga unirse a otras moléculas y formar una pequeña gota de agua, o un minúsculo cristal de hielo.

Millones y millones de estas gotitas o cristales se agruparan en forma de nubes. Así proseguirán su viaje, al encuentro de zonas mas frías, que provocaran una nueva fusión entre ellas.

Llegara un momento en que habrán alcanzado el suficiente tamaño para vencer la fuerza de la gravedad y precipitarse de nuevo a la superficie terrestre, en forma de lluvia, nieve o granizo. La mayor parte de las moléculas volverán al mar, que ocupa las tres cuartas partes de la superficie del planeta. Para ellas, el viaje habrá terminado y habrá durado, por termino medio, unos doce días.

Pero otras muchas alcanzaran la cima de una montaña elevada o cualquier otra parte de la tierra firme, donde iniciaran otro fascinante viaje. Tarde o temprano, nuestra molécula, atrapada en la superficie de un glaciar, pasara a formar parte del ciclo de las llamadas aguas dulces o continentales. Posiblemente haya de esperar meses hasta que se produzca el deshielo, pero entonces resbalara por alguno de los torrentes, que la conducirán a un rió, este a otro, y otro...hasta alcanzar nuevamente el mar. Existe un tercer camino: puede que en su viaje tropiece con alguna fisura en la tierra y logre filtrarse al subsuelo. Allí encontrara quizás alguna gran bolsa de agua donde, junto a billones de compañeras, compartirá retiro y oscuridad probablemente durante cientos de años.

 

 Humedales

(Reservorios Acuaticos).

 

AHORRAR AGUA.

 

En los países desarrollados, un ser humano promedio gasta unos

doscientos litros de agua por día. De esa cantidad, las tres cuartas

partes se utilizan en el baño, la mitad de la cual se desperdicia

inútilmente. Una forma de derroche es al bañarnos, ya que por lo

general no lo hacemos muy rápidamente. Por un cabezal normal de

ducha pasan de quince a veinticinco litros de agua por minuto. Si

nos extendemos cinco minutos más de lo que deberíamos,

desperdiciamos de setenta y cinco a ciento veinticinco litros. En

Buenos Aires (Argentina), una persona gasta un promedio de ciento cincuenta

litros de agua por día, cuando con alrededor de la mitad tendría

satisfechas todas sus necesidades.

Si ahorramos agua, estamos ayudando a la naturaleza y a quienes

tienen la tarea de potabilizarla.

 Si el agua que cuidamos es caliente, también mejoramos nuestra

economía familiar, ahorrando dinero, ya que también reducimos la

cuenta del gas de red o de garrafa, el combustible con el que

calentamos el agua en calefones y termotanques. Para ahorrar agua y

energía mientras nos bañamos con agua caliente, podemos colocar un cabezal de bajo consumo en la ducha, por el que sólo pasan unos diez

litros por minuto. Para saber si el cabezal de nuestra ducha es el

común o uno moderno de menor consumo, podemos colocar un balde con

una marca a los tres litros bajo la ducha y abrir la canilla. Si

tarda menos de veinte segundos en llenarse, estamos necesitando un

cabezal de bajo consumo. Una familia de cuatro personas que se ducha diariamente durante cinco minutos ahorrará de esta manera ¡cincuenta mil litros en un año!

Las duchas de bajo consumo son una forma de ahorro.

 

 

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